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El México que veía Colosio, ¿con Felipe Calderón ha cambiado?



El Blog (no oficial) de Carmen Aristegui

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A la sombra de los Gómez del Campo

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Reporte de ultima hora

13/05/09

Calderón en campaña

Calderón en campaña

JOHN M. ACKERMAN

13 de mayo del 2009
Semanario de análisis Proceso


El triunfalista discurso que Felipe Calderón pronunciara en cadena nacional el pasado lunes 4 demuestra sus claras intenciones por intervenir personalmente en las campañas electorales, utilizando políticamente la crisis sanitaria para favorecer a su gobierno y al Partido Acción Nacional. Frente a ello, la sumisión y complicidad del Instituto Federal Electoral (IFE) pone en evidencia una vez más su falta de autonomía, objetividad e imparcialidad.

Uno de los logros más importantes de la reforma constitucional en materia electoral de 2007 fue la expresa prohibición de la difusión de propaganda gubernamental durante las campañas políticas. El nuevo texto de la Carta Magna señala que, “durante el tiempo que comprendan las campañas electorales federales y locales y hasta la conclusión de la respectiva jornada comicial, deberá suspenderse la difusión en los medios de comunicación social de toda propaganda gubernamental”. Supuestamente desde el pasado 3 de mayo a ninguna entidad gubernamental se le debería permitir utilizar los medios para dar a conocer sus acciones o promover sus logros.

Sin embargo, no habían pasado siquiera 48 horas cuando Calderón decidió violar esta disposición constitucional con su mensaje a la nación. Para justificar su abierto atropello de la ley, el presidente recurre a una excepción prevista para “campañas de información… relativas a servicios educativos y de salud, o las necesarias para la protección en casos de emergencia.” Sin embargo, el discurso de Calderón de ninguna manera puede ser considerado parte de una “campaña de información” y tampoco fue una alocución “necesaria” para atender la emergencia sanitaria.

La aparición de Calderón en la televisión fue un vil acto de propaganda gubernamental diseñado para apuntalar políticamente al partido en el poder. Todo el discurso estuvo aderezado de afirmaciones como las siguientes: “hemos actuado firmemente”, “hemos hecho lo correcto”, “tomamos las medidas correctas” o “nuestra estrategia está funcionando bien”. Estas formulaciones repetidas ad nauseum no tienen nada que ver con una campaña de información necesaria para atender la crisis sanitaria y caben perfectamente dentro de la definición de “propaganda” que nos ofrece el Diccionario de la Real Academia Española: “Acción o efecto de dar a conocer algo con el fin de atraer adeptos o compradores”.


Es muy extraño que ningún partido político se haya atrevido a denunciar esta evidente ilegalidad. Pero lo que resulta aún más extraño es el total silencio del IFE en esta materia. Eso sí, los consejeros electorales ya se frotan las manos frente a la oportunidad de sancionar a Andrés Manuel López Obrador por la supuesta violación a las medidas sanitarias en una reunión de apenas 500 personas realizada recientemente en Tabasco. Pero ante la obvia y pública violación a la propia Constitución por parte de Calderón, los guardianes de la legalidad electoral guardan un silencio vergonzoso.

En general, ante la crisis sanitaria el IFE ha abdicado de su responsabilidad como máxima autoridad administrativa en materia electoral. En lugar de convocar a todos los actores relevantes para analizar las implicaciones de la nueva coyuntura política y el desarrollo de las próximas elecciones federales, la autoridad electoral se ha convertido en simple correa de transmisión para las decisiones tomadas en Los Pinos y Bucareli.

Tal y como ocurrió con la negociación de las multas por el desacato de Televisa y TV Azteca, una vez más el consejero presidente, Leonardo Valdés, acudió a la Secretaría de Gobernación para recibir instrucciones. En lugar de citar a Fernando Gómez Montt, José Córdova Villalobos y los partidos políticos en las instalaciones del IFE, Valdés aceptó ser un invitado más en Bucareli para conversar sobre la posibilidad de modificar la fecha de la elección. Así mismo, el IFE aceptó sin comentario alguno la imposición unilateral de parte de la Secretaría de Salud de unos Lineamientos sanitarios para los períodos de campañas electorales y capacitación que son imposibles de implementar y además introducen fuertes desequilibrios en la contienda electoral.
También vale la pena recordar que el secretario de Salud no tiene facultad alguna para regular las campañas electorales. Aun aceptando sin conceder la legalidad del decreto del 24 de abril que supuestamente lo habilita con poderes extraordinarios casi dictatoriales, ningún decreto presidencial puede colocarse por encima del texto constitucional que señala sin titubeos que el IFE en la única autoridad administrativa responsable en materia electoral.

Urge que el IFE ponga un alto a la utilización política de la crisis sanitaria. La autoridad electoral debería prohibir tajantemente cualquier manejo personalizado de las acciones estatales en la materia, así como asegurar que los anuncios, mensajes y conferencias de prensa tengan un carácter plural que representa la diversidad de las expresiones políticas del país. Los consejeros también deberían investigar las violaciones ya cometidas así, como defender su autonomía ante las imposiciones del gobierno federal. De lo contrario, podríamos encontrarnos de nueva cuenta ante una elección de Estado con consecuencias nefastas para el futuro de la convivencia democrática en el país.

P.D. La Suprema Corte de Justicia de la Nación una vez más se ha negado a revisar la solicitud de acceso a las boletas electorales de 2006. Sin embargo, sigue pendiente la resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

También falta que el Tribunal Electoral vuelva a revisar el caso, ahora a la luz de las reformas constitucionales al artículo 60 en materia de transparencia y al artículo 99 con respecto a las facultades de interpretación del tribunal. Todo ciudadano que siga preocupado por conocer la verdad histórica debería dar una muestra de su interés y desde hoy someter al IFE nuevas solicitudes de acceso a la documentación electoral. 

09/05/09

Catastrofistas de efecto retardado

México SA
Catastrofistas de efecto retardado
La maldición de Fox
Carlos Fernández-Vega

Desde el arranque formal de la crisis económica quedó claro que uno de los países más afectados sería México. Lo advirtieron organismos nacionales, regionales e internacionales, públicos y privados; académicos y grillos, sabios y novatos en el arte de sortear este tipo de sacudidas, de las que los gobiernos neoliberales destacan como empedernidos coleccionistas. Todos, pues, menos el inquilino de Los Pinos y su excelente equipo económico, uno de los mejores del mundo” (Calderón dixit).

De hecho, desde enero pasado –tres meses antes de la emergencia sanitaria– el propio gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, confirmó que el país “ya está en recesión”, una aseveración que a Felipe Calderón le amargó momentáneamente su plácida estancia, por aquellos días, en el paradisiaco Davos, Suiza, donde departió con “el amigo” Ernesto Zedillo y juntos rieron por la desvergonzada “travesura” del Fobaproa.

No era la primera advertencia, pero ante lo obvio, la recesión, el inquilino de Los Pinos sacó su libreta de frases de ocasión para “responder” a Guillermo Ortiz: “yo creo que tan malo es generar expectativas sobradas o infundadamente optimistas (verbigracia, la teoría del “catarrito”), como generar expectativas cada vez más negativas y deterioradas que también pueden carecer de fundamentos sólidos”. De hecho, dijo, “el propio Banco de México ha variado frecuentemente sus propias estimaciones de crecimiento económico”. Y tenía razón: de “crecimiento cero” en 2009, la llevó a una caída de 1.8 por ciento del PIB en enero, y de allí a un desplome de 4.8 por ciento, al cierre de abril pasado.

Con ese sólido “fundamento”, Calderón y su “excelente equipo económico, uno de los mejores del mundo”, reforzaron la “estrategia” de fingir demencia ante lo evidente: el cada día más pavoroso tiradero provocado por la crisis y su enorme costo social, mientras desde Los Pinos sólo emitían versiones “infundadamente optimistas” hasta el ridículo. Agotado el esquema, que no el acto de fingir demencia, se abrazaron de la emergencia sanitaria para “justificar” que, “ahora sí”, la economía mexicana está en recesión.

Pero algunos adelantados lo advirtieron desde meses atrás. Por ejemplo, Carlos Slim a comienzos de febrero pasado: “no quiero ser catastrofista, pero viene lo peor; ante el colapso económico el producto interno bruto se va a desplomar; va a haber desempleo como no lo hemos visto desde los años 30; van a quebrar muchas empresas chicas, medianas y grandes, van a cerrar comercios, se verán locales cerrados por todos lados, los inmuebles estarán vacíos. Será una situación muy delicada. No quiero ser catastrofista, pero hay que prepararse para prever, y después no estar llorando… No cabe duda que el PIB mexicano se va a desplomar, se va a caer, va a ser negativo, ya desde el último trimestre del año pasado, no sabemos cuánto dure, pero va a ser muy fuerte el efecto. Ahí es donde yo digo: el producto interno bruto va a ser negativo, va a ser sustancialmente negativo por la caída del petróleo y de la exportación, entre otras cosas, y las consecuencias también internas”.

Y la respuesta de Calderón a esos adelantados fue: “lo importante no es ver quién genera el pronóstico más grave o quién es capaz de infundir el mayor temor entre los mexicanos, sino qué es lo que cada quien, desde su trinchera y desde su responsabilidad, desde su capacidad de acción, puede hacer por México… No pregunten qué puede hacer el país por ustedes, pregúntense qué pueden ustedes hacer por su país (Kennedy dixit)… Y me parece que hoy mismo debemos preguntarnos qué es lo que podemos hacer por México… La crisis de 1995 provocó una caída de 7 por ciento de la economía, destruyó más de 10 por ciento del empleo formal del país y redujo más de 40 por ciento el poder adquisitivo del salario, pero esta turbulencia no será tan grave”. Lo dijo justo en pleno terremoto cambiario, que desplomó el tipo de cambio del peso frente al dólar, con la economía en la lona, la cancelación de 750 mil empleos en 2008 y la mayor tasa de desocupación abierta en el país.

Lo mismo sucedió en marzo y abril (a la vista de todos, el profundo deterioro económico y social), pero de igual forma “reaccionó” el inquilino de Los Pinos y su “maravilloso equipo económico”. Los indicadores cayeron y cayeron, pero la risita calderonista se mantuvo. Muchos meses desperdiciados con discursos fatuos e “inyecciones de confianza” para una sociedad de por sí incrédula y hastiada de sus “gobernantes”.

Mucho tiempo de deterioro acumulado, de indicadores a la baja, de pérdida masiva de empleo, de inflación al alza, de crisis profunda y deuda social creciente. Pero aquí no pasa nada (versión oficial). Y de repente… ¡zas!, explota la emergencia sanitaria, que el inquilino de Los Pinos y su “maravilloso equipo económico” utilizan como chivo expiatorio, para, en 15 días, culparla de ser la causante de que, ahora sí, la economía mexicana entró en recesión. Qué vodevil tan rascuache.
¡Y Fox juraba que los mexicanos “me van a extrañar”!

Las rebanadas del pastel

De la libertad de expresión y el no pago para que me peguen: “al presentar su informe anual 2008, la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, condenó que la revista La Tijereta, que dirige el periodista Tulio Ortiz Uribe, sea sometida ‘a medidas de discriminación’ por el gobierno del estado de Baja California Sur, encabezado por Narciso Agúndez, ‘a causa de su línea editorial crítica de la administración pública’. El organismo, con sede en Washington DC, recordó que uno de los enunciados de su Declaración de Principios subraya que la asignación arbitraria y discriminatoria de publicidad oficial ‘con el objetivo de presionar y castigar, o premiar y privilegiar, a los comunicadores sociales en función de sus líneas informativas, atenta contra la libertad de expresión y debe ser prohibida por ley’, y agrega que ‘los gobiernos y los órganos públicos nunca deben abusar de su custodia de las finanzas públicas para tratar de influir en el contenido de la información de los medios de prensa; el anuncio de publicidad debe basarse en razones de mercado’”.

Influenza: los nombres de los muertos (segunda parte)

Ciudadanos argentinos, entre ellos artistas, empresarios y restauranteros, protestaron afuera de la embajada de ese país por la actitud de su gobierno ante la emergencia decretada en México por el virus A/H1N1 Alfredo Domínguez.



Desfiladero


Influenza: los nombres de los muertos (segunda parte)



Jaime Avilés.
9-mayo-2009


La Jornada

En los más altos círculos de la UNAM hay un malestar creciente en contra del secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, a cuyo equipo responsabilizan de que México haya sido el único país en donde se multiplicaron los decesos por el nuevo virus de influenza. ¿De qué lo acusan? De irresponsable y de ineficiente. Y esa mala fama, que se ha traducido en desconfianza, llegó vertiginosamente a Argentina, Cuba y Ecuador, que suspendieron todos los vuelos desde y hacia México, provocó el confinamiento de turistas mexicanos en China, y el repudio a las Chivas en Chile, pero asimismo hizo que Diego Palacio, ministro de Protección Social de Colombia, declarara que allá les correspondía actuar como si ya hubiera una pandemia, no vaya a ser que nos pase lo que a México, que no tuvo las medidas en el momento adecuado” (Iván Restrepo, La Jornada, 4/05/09).


Una prueba palpable del descontento que comparten los más distinguidos científicos de nuestra máxima casa de estudios, la hizo pública el ex rector Juan Ramón de la Fuente durante una reciente entrevista con Carmen Aristegui. El que fuera también secretario de Salud en el sexenio de Ernesto Zedillo puso en evidencia que desde el ascenso de Vicente Fox al poder, los panistas han recortado drásticamente los fondos federales destinados no sólo a la investigación sino a los mecanismos de contención oportuna de brotes epidemiológicos.


La opinión de De la Fuente ha sido corroborada, en distintos medios, por especialistas del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica, de las nueve unidades de Investigación Biomédica de la Secretaría de Salud, del Hospital de Infectología del Centro Médico Nacional La Raza y de la Unidad de Investigación Médica en Enfermedades Infecciosas y Parasitarias del Centro Médico Siglo XXI. En todos estos lugares hay laboratorios y personal calificado para detectar y combatir una pandemia, pero carecen de recursos económicos e insumos para efectuar su trabajo.


Peor: de acuerdo con un informe oficial de la Secretaría de Hacienda, “el gobierno federal dejó de gastar, en el primer trimestre de este año, recursos aprobados para ser ejercidos en el sector salud por 575 millones de pesos, que afectaron a centros de vigilancia epidemiológica, de prevención de riesgos sanitarios (y) a hospitales que ofrecen atención principalmente a familias de escasos recursos” (La Jornada, nota de Israel Rodríguez, 3/5/09).


Agustín Carstens, titular de Hacienda, y el propio Calderón afirmaron a principios de enero que “el ejercicio puntual del gasto público sería una de las herramientas de las que echaría mano el gobierno para contrarrestar los efectos de la crisis económica”. Pero mientras Córdova retenía, durante enero, febrero y marzo, 575 millones de pesos que urgían en las unidades de investigación biomédica y en los centros hospitalarios para pobres, el virus A/H1N1 comenzó a causar estragos que terminaron afectando, física o sicológicamente a todo el planeta.


Entre los académicos más cercanos al rector de la UNAM, José Narro Robles, cuya especialidad precisamente es la epidemiología, se estima que Córdova incumplió las normas de la Organización Mundial de la Salud, porque no le reportó a ésta, entre marzo y abril, los primeros casos de gripe “atípica”. Eso impidió que se detectara a tiempo la mutación del virus A/H1N1 y originó la absurda alteración de cifras que el secretario de Salud declamó en sus conferencias de prensa, durante los días más histéricos de la crisis.


Por si todo lo anterior no fuese de suyo muy grave, médicos consultados por esta columna aseguran que en la etapa más temprana de la contingencia sanitaria, la Secretaría de Salud carecía del antiviral Tamiflu en cantidades suficientes para atender a los primeros infectados. Por eso México fue el único país donde la gente empezó a morirse de A/H1N1, cosa que no ocurrió en ningún otro lugar de la Tierra.


Cuatro casos reportados


En su entrega de la semana pasada, esta columna exigió que el “gobierno” (o lo que sea) de Calderón diera a conocer los nombres y el perfil socioeconómico de las víctimas fatales del brote. Dos médicos escribieron al buzón de Desfiladero –y algunos lectores al portal electrónico de La Jornada– para condenar tal petición. Una doctora explica que para quienes pronunciaron el juramento de Hipócrates “ocultar la identidad de los pacientes es tan sagrado como para ustedes, los periodistas, negarse a revelar sus fuentes”. De lo que se trata, coincidieron muchas opiniones, es de no estigmatizar a las familias de los difuntos. Nunca –me parece innecesario aclararlo– este espacio alentó la intención de culpar o perseguir a alguien por haber enfermado de gripe.


Al margen de esta falsa polémica, varios lectores reportaron los nombres de cuatro personas fallecidas por A/H1N1. Para no herir susceptibilidades, me limitaré a precisar que eran tres hombres –un empresario próspero y exitoso, de 55 años, que daba clases de geofísica en la UNAM; un campesino de Zacatecas, de 42 años, que vivía con 12 familiares en una casita, así como un profesor de música, de 35 años, que enseñaba en un kínder de San Luis Potosí–, y una inspectora de Hacienda, de la ciudad de Oaxaca, de 39 años, madre de tres hijos.


Claro que ésta no es una muestra representativa de nada, pero es la información que aportaron los lectores de La Jornada, y que aún puede ampliarse con el apoyo de quienes tengan y deseen compartir más datos, a fin de contrastarlos con la estadística oficial, que ahora fluye desde el domingo pasado. Según Salud, de 19 víctimas fatales de A/H1N1, confirmadas hasta el 2 de mayo, 70 por ciento tenían entre 20 y 55 años de edad, 74 por ciento eran mujeres, 55 por ciento realizaban actividades laborales, 21 por ciento eran estudiantes, 21 por ciento amas de casa y 4 por ciento, desempleados.


Estas cifras carecen de coherencia, suenan a puro maquillaje, a vil propaganda panista. La exigencia de datos concretos y verificables sigue en pie, porque el “gobierno” (o lo que sea) ha manejado el tema de la salud pública en lo general, y de este brote de gripe en lo particular, con probada negligencia, torpeza y demagogia, ocasionándole, hay que repetirlo, daños físicos y sicológicos al conjunto de la humanidad. De allí la desesperada arenga televisiva del pasado lunes, cuando Calderón sostuvo que está “defendiendo no sólo a los mexicanos sino a todos los seres humanos que en el mundo puedan contagiarse de esta enfermedad” (más allá del mundo ya no responde).


De allí, también, el sintomático insulto a Haití, un país con mejor crecimiento económico que México, pero donde, según Calderón, “se mueren de hambre, no del virus”. Otro dato ilustrativo que deben conocer los amigos de México en el exterior: mientras la Secretaría de Salud dejó de ejercer 575 millones de pesos en investigación de epidemias y atención a los pobres, las secretarías de Marina y Defensa gastaron hasta el último centavo y de Los Pinos salió, y llegó al Congreso, una iniciativa de ley que pretende extender al máximo la militarización del país, violando las garantías individuales consagradas por la Constitución.


Como corolario, en Ocotepec, Morelos, el pasado martes aparecieron los cadáveres de cuatro jóvenes que habían sido secuestrados por la policía de aquella entidad el 18 de abril. Pronto habrá, por todas partes, estatuas ecuestres del “defensor de la humanidad”, y “médicos” tocando a la puerta de los hogares a las cuatro de la mañana en busca de enfermos de gripe...


jamastu@gmail.com

Justificar a ambos lados



05/05/09

La (nueva) normalidad

Astillero
La(nueva) normalidad
Adiós al pasado
Estado policiaco
Corbatas químicas

Julio Hernández López
La Jornada
5 de mayo del 2009

El retorno de la normalidad” es una apues- ta a la desmemoria. “Todo pasó” pretende ser traducido como “nada sucedió”. Archivo muerto para los expedientes críticos de los días previos a la declaratoria oficial del estado médico de excepción. Hoy son días de unidad nacional en torno a las causas preclaras del prócer que cambió el uniforme militar por la bata clínica, el superhéroe que del Elliot Ness, según Obama, ha pasado (por declaratoria de sí mismo) a un plano épico universal (“esta- mos librando esta batalla por la humanidad entera”, ha dicho el guerrero del caldero). Vuelta a lo mismo, que ya no será lo mismo: el gobierno federal pretende convertir la exageración intencional de una realidad sanitaria infectada en un triunfo de las instituciones y, sobre todo, de su comandante en jefe, el visionario y oportuno médico Felipe, que así da a su partido PANdémica bandera electoral (la de Juan Camilo no estiró más que unas semanas después del incidente aún oscuro).

De los tapabocas gubernamentalmente reconocidos como muy poco útiles a la guerra santa contra las corbatas convertidas en reservorios peligrosamente sumergibles en sopa por obra y gracia del ex diputado Córdova Villalobos (impulsado por Fox, durante cuyo virreinato fue presidente del instituto electoral de Guanajuato), que además de esos lineamientos preventivos ha llamado a que en los restaurantes no haya más de cuatro personas por cada 10 metros cuadrados y que en los cines haya dos butacas libres por cada una utilizada y una fila ocupada y otra libre (claro: aunque luego de esas idílicas escenas de altísima conciencia sanitaria los mismos entes espaciados se conviertan en muéganos humanos en el Metro y el transporte público en general).

Los riesgos reales de la influenza en mutación fueron tardíamente detectados por un gobierno que en múltiples ámbitos mantiene en el abandono el curso de los asuntos públicos, entregados los cargos oficiales a personajes sin preparación técnica ni política suficiente y con apetitos desbordados por la politiquería electoral y el amasamiento de fortunas personales. Y, cuando el crecimiento del riesgo detectado era imparable, vino la detonación de una estrategia de shock social. No es que fuera falsa la existencia del virus ni que fueran innecesarias determinadas atenciones y contenciones, pero el calderonismo utilizó las circunstancias en función de sus necesidades de legitimación y de sus cálculos electorales y políticos. La política del miedo para golpear las conciencias sociales y confinar a los ciudadanos al ámbito de la preservación de sus ámbitos inmediatos, la casa, la familia, el mundo volcado hacia dentro, cuidar lo individual para no ocuparse de lo social, angustiarse por el hoy y el mañana, pero ya no por el ayer.

Así es que hoy se pretende la página en blanco, la libreta recién comenzada (nada de El Chapo y Guanaceví o de las cuentas públicas foxistas no aprobadas).Veamos hacia adelante y no tengamos más registro de las insólitas operaciones navales conjuntas con Estados Unidos, de las propuestas felipistas en Trinidad y Tobago para crear un mercado continental energético, de la llegada como embajador de Estados Unidos de un experto en estados fallidos y sociedades en crisis. Olvidemos que Obama, Hillary y Napolitano vinieron a México en viajes aparentemente sin sentido que tuvieron como antecedente la creación de un ambiente adverso para México, tachado de Estado fallido y de peligro al nivel de Irak y Afganistán, a cuyas fronteras deberían enviarse tropas preventivas.

Ése era el México del pasado tan reciente, aquel que contrató deuda externa para enfrentar la crisis (ya viene el Fobaproa II), el que se enteraba de que el director de la Lotería Nacional usaba fondos públicos para promover mediáticamente a candidatos del PAN, el que veía cómo la Secretaría de Educación Pública era entregada al cártel Gordillo mediante una marioneta salida del opaco IFAI. Bueno, hasta germancito.com quedaría ya en el olvido, con sus pleitos dirigidos contra los aliados de tres colores luego acusados de proteger al narcotráfico.

El pánico inducido pretende borrar de la memoria ese batidillo de préstamos que comprometen grave y largamente a la patria, de entreguismo sin disfraz a Estados Unidos, de incapacidad para enfrentar adecuadamente la recesión global, del saqueo a las reservas del Banco de México para “frenar” la especulación con dólares, de la irritación social que alerta a los órganos de “inteligencia” sobre riesgos de estallidos (Cananea, el ejemplo más reciente).

Pero, sobre todo, la cortina sanitaria de humo permitió el avance de las tentaciones dictatoriales que mediante iniciativas de reformas legales están consolidando un Estado policiaco y militar. El jueves 16 de abril, mientras todo mundo veía a Obama, el PAN revivió sus iniciativas para intervenir comunicaciones privadas y permitir “visitas domiciliarias” que equivalen a cateos exprés. El mismo día de la declaratoria de riesgo sanitario apocalíptico, Calderón presentó al Senado cuatro iniciativas, una de ellas para que se le permita declarar “la existencia de una afectación a la seguridad interior” donde a su juicio haya problemas graves, entre ellos el de “sublevación”. El 25, ya sin nadie que atendiera esos detalles, emitió un decreto absolutamente contrario a las leyes vigentes con el que, por conducto de la Secretaría de Salud, podría aislar “por el tiempo que resulte estrictamente necesario” a personas presuntamente infectadas (lo mismo que se critica en China), ingresar “a todo tipo de local o casa habitación” para “combatir la epidemia”, comprar lo que sea, en el país o el extranjero, sin restricciones administrativas, y “evitar congregaciones de personas en cualquier lugar de reunión”.

Y, mientras Ebrard, que ha actuado en línea sanitaria con el calderonismo, llega a Los Pinos, y López Obrador sigue con el tapabocas puesto, ¡hasta mañana, en esta columna que ya no pudo escuchar el nocturnal Mensaje a la Nación!.

Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx

¿De qué se ríe, señor Calderón?

¿De qué se ríe, señor Calderón?
ÁLVARO DELGADO
MÉXICO, D.F., 4 de mayo (apro).-
Como lo ha hecho en otras ocasiones, venga o no al caso, Felipe Calderón dispuso, la noche del miércoles 29 de abril, justo en la cúspide de la emergencia por la epidemia gripal, de 17 minutos seguiditos en radio y televisión para enviar un mensaje a la nación, en el que volvió a tutear a los mexicanos y sonriente, como festejando una puntada, predicó sobre el ocio en el hogar.
La sonrisita no se le borró a Calderón del rostro, habitualmente adusto por su consabido mal humor, ni cuando por primera vez expresó sus condolencias a los deudos de los muertos por la epidemia que ha exhibido la ineptitud gubernamental y cuya cifra real nadie conoce, en vista de la maraña de números que, desde la noche misma en que se decretó la emergencia --el jueves 23--, han confundido inclusive a la Organización Mundial de la Salud (OMS).Viene al caso el lugar común: La primera víctima ha sido, en efecto, la verdad.
Pero detrás del manejo convenenciero de la epidemia, cuyos riesgos evidentemente existen y sobre los cuales la ciudadanía ha contrarrestado con muestras de ejemplar solidaridad con sus semejantes --algo que ni siquiera los curas ni los propios funcionarios han sido capaces de practicar, como el uso de tapabocas, por lo visto inútiles--, se trata de esconder y manipular la atroz realidad que atormenta a los mexicanos.
No es sólo el problema de la inseguridad que no ha logrado ser abatida por el gobierno con su "guerra" contra el narcotráfico --y que este fin de semana produjo 42 muertos--, sencillamente porque no es veraz ese empeño y perfila, en realidad, un peligro para los ciudadanos, sobre todo después de las aberrantes reformas que aprobó el Congreso, casi a hurtadillas, que le dan un inmenso poder a Calderón para ejercer el espionaje y la represión contra los ciudadanos a través de Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública.
La aprobación de la Ley de la Policía Federal, que autoriza un solo mando para operar en todo el territorio nacional mediante acciones encubiertas –usuarios simulados y sin uniforme--, y la intervención en todas las comunicaciones privadas –incluyendo todas las telecomunicaciones--, implica un eslabón más en la cadena represiva dispuesta por Calderón, ante el hartazgo que representa el fracaso económico de su breve pero catastrófica gestión, sólo igualable a la de Ernesto Zedillo.
Y es que éste es, en efecto, el principal problema del México de hoy: Las propias cifras oficiales del estado que guarda la economía de México van consolidando un colapso semejante al padecido por los mexicanos por el "error de diciembre" de 1994, que se materializó, al año siguiente, con el desplome de 6% del Producto Interno Bruto (PIB) en el primer trimestre.
La cifras de la Secretaría de Hacienda y del Banco de México, además del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de bancos propiedad de extranjeros que operan en el país, apuntan a un retroceso promedio de 5% anual, una estimación muy conservadora si se tiene en cuenta que se han hecho añicos todas las predicciones desde el año pasado, cuando el frívolo Agustín Carstens predijo un "catarrito".
Esos mismos organismos públicos y privados modificaron sus vaticinios a los largo de 2008, todavía con indicadores a la alza, y a principios de este año preveían que, en el peor de los casos, México observaría un "crecimiento cero", de suyo negativo, pero jamás anticiparon los números tan catastróficos de ahora.
Sólo en el primer trimestre del año, la economía cayó 7%, cifra inédita desde 1995, y la actividad industrial registra cifras peores, como las manufactureras, que se desplomaron 16% y la construcción 11.3%, el valor de las exportaciones se cae mes con mes: 31.5% en enero, 29.6% en febrero y 25.1% en marzo.
Obviamente el empleo, el sello que Calderón le quiso dar a su fracasada gestión, observa cifras de miedo: En enero significó 5% de la Población Económicamente Activa, la más alta justamente desde 1995, pero en febrero empeoró, 5.3%, y en marzo fue de 4.76%. O sea que hay unos 2 millones 200 mil personas desempleadas, 300 mil más que en diciembre pasado. Este año, según el Banco de México, perderán su empleo hasta casi medio millón de mexicanos.
El panorama económico, que ciertamente es global, pero que también tiene que ver con las decisiones que se toman desde el gobierno local, no da para la sonrisa de Calderón, salvo que --como lo ha hecho en otras ocasiones-- sea una burla por acciones insanas que pronto conoceremos.
Pero no hay duda: Como Carlos Salinas, Calderón empezó mal y terminará mal.
Apuntes
Se cumplieron tres años de la represión ordenada por Vicente Fox y Enrique Peña Nieto con la anuencia, por supuesto, de Calderón, contra los campesinos de San Salvador Atenco, Estado de México, que resistieron la construcción del aeropuerto. La respuesta de esos personajes fue el asesinato, las vejaciones y la cárcel contra los manifestantes, un trato peor que a los criminales.
El dirigente principal, Ignacio del Valle, está condenado a 112 años de prisión y penas igual de irracionales se les dictaron a otros 11 prisioneros. La venganza no es justicia… Comentarios: delgado@proceso.com.mx

La epidemia desinformadora.

La epidemia desinformadora
JENARO VILLAMIL
Semanario de análisis Proceso
4 de mayo del 2009

De origen indeterminado y sin vacuna que lo prevenga, la confirmación de un nuevo virus de influenza, el A (H1N1), ha concentrado el interés mundial ante la posibilidad de una nueva pandemia que, hasta el viernes 1, sólo ha causado fallecimientos en México. Incluso, la única muerte registrada hasta ese día en otro país fue la de un bebé mexicano que cruzó la frontera para ser atendido en un hospital de Estados Unidos.
La paranoia se ha generalizado en el país, pero en buena medida el miedo es el resultado de un coctel: la opacidad, las inexactitudes y las contradicciones entre las cifras de contagiados y de muertos; entre las medidas adoptadas en México para enfrentar la emergencia sanitaria y las recomendaciones internacionales, y entre las declaraciones de funcionarios mexicanos de la Secretaría de Salud y la información difundida por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
A pesar de la saturación mediática sobre el tema, la desinformación es la otra cara del virus. He aquí un breve recuento de los principales ingredientes que generaron esta otra epidemia:
1.- El jueves 23 de abril, el secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, sostuvo dos versiones frente a los indicios de una epidemia de influenza. En la mañana, al ser cuestionado sobre la información publicada días antes en el periódico Reforma (cinco personas fallecidas y 218 casos en hospitales), el funcionario afirmó que “esto no es una pandemia de influenza… Estamos viendo la prolongación de la época estacional de la influenza, que normalmente se termina en febrero”.
Doce horas después, a las 23:00 horas, en cadena nacional, Córdova Villalobos confirmó que sí se trataba del brote de un nuevo tipo de influenza aeróbico que requería “medidas extremas” y ordenó la suspensión de las actividades escolares en el Distrito Federal y el Valle de México. No aclaró cuántas personas habían sido hospitalizadas ni cuántos fallecimientos estaban relacionados con la nueva cepa viral.
2.- La danza de las cifras inició el domingo 26 de abril y continúa hasta ahora. La Secretaría de Salud mencionó ese día 103 muertes por influenza “atípica” y más de mil 380 personas afectadas, la mayoría, en el Distrito Federal. Se generó la alerta global ante la confirmación de 20 casos en Estados Unidos.
El lunes 27 de abril, Córdova Villalobos aseguró que los muertos por “influenza porcina” eran 20, pero un día después redujo la cifra a sólo siete muertes confirmadas. El 29 de abril esta cifra se elevó a ocho y el viernes 1 de mayo informó que eran 16 fallecidos en todo el país por “influenza humana”, la denominación que le otorgó la Secretaría de Salud. De 159 expedientes de personas fallecidas, en 58 no había justificación para relacionarlos con el virus y 85 se mantenían como “sospechosos”. Al corte del 1 de mayo, de los 16 decesos 11 fueron en el Distrito Federal, tres en el Estado de México, uno en Oaxaca y uno en Tlaxcala.
3.- El martes 28 se generalizó la confusión en el manejo de las cifras y el tipo de decesos. Córdova Villalobos creó un nuevo rango: “muertes sospechosas” por influenza porcina. Ese día fueron 159, al día siguiente 176 y después ya no se mencionó este concepto hasta el 1 de mayo, que se informó de 85 “muertes sospechosas”. Afirmó que están vivos 381 contagiados por el virus de influenza humana.
4.- La denominación del nuevo tipo de influenza también ha ocasionado confusiones. Primero se le llamó “influenza porcina” para diferenciarla de la “influenza estacional”. El lunes 27, los científicos estadunidenses de Atlanta que lograron aislar la nueva cepa la denominaron gripe A H1N1. En Francia se le intentó denominar “gripe mexicana”, lo que generó una airada protesta de la embajada de México por considerar el término “discriminatorio”. La OMS sugirió que se le denomine influenza A (H1N1), y el 1 de mayo, la Secretaría de Salud dejó de llamarla “influenza porcina”, porque “no se contagia por los cerdos”, y la llamó “virus de influenza humana”.
5.- La oficialización de las medidas adoptadas en México provocó diferencias y suspicacias. El 25 de abril en el Diario Oficial de la Federación se publicó un decreto que autoriza a la Secretaría de Salud a tomar acciones para “prevenir, controlar y combatir la existencia y transmisión del virus de influenza estacional epidémica”. No menciona “influenza porcina” ni “influenza humana” ni A H1N1 ni define qué es “influenza estacional epidémica”.
Entre las medidas se ordena “el aislamiento de personas que puedan padecer la enfermedad y de los portadores de gérmenes de la misma”, así como “el ingreso a todo tipo de local o casa habitación para el cumplimiento de actividades dirigidas al control y combate a la epidemia”. También autoriza la adquisición de equipo médico, agentes de diagnóstico, material quirúrgico, productos higiénicos y medicinas “sin necesidad de agotar el procedimiento de licitación pública”.
6.- Está a discusión si México adoptó o no las medidas emergentes necesarias. Funcionarios de la OMS afirmaron que el organismo supo desde el 9 de abril de casos de “influenza sospechosa” en México y el 24 de abril recibieron la confirmación de laboratorios de Estados Unidos y Canadá que identificaron que se trataba de una nueva cepa. “Nos movilizamos en cuestión de horas”, dijo el vocero de la OMS, Thomas Abraham.
Sin embargo, el presidente Felipe Calderón, en su mensaje a la nación del 29 de abril, afirmó que en México “se lanzó el 16 de abril una alerta epidemiológica para que las autoridades médicas de todo el país y de los hospitales tomaran las precauciones debidas” y se enviaron a “los mejores laboratorios del mundo” las muestras tomadas a personas enfermas.
Coincidentemente, el mismo 16 de abril el presidente estadunidense Barack Obama realizó su primera visita oficial a México. Para ese momento, nadie había informado a la sociedad sobre la “alerta epidemiológica” en nuestro país a la que aludió Calderón.
El epidemiólogo de la Secretaría de Salud Miguel Ángel Lezana, quien ganó notoriedad por minimizar el uso del cubrebocas, aseguró el 1 de mayo a la agencia AP que fue la OMS la que tardó en atender la alerta enviada desde el 16 de abril. “Aparentemente hubo algún problema. No sé si fue en la oficina de la Organización Panamericana de la Salud (brazo regional de la OMS), en México o en Washington”, afirmó Lezana, director del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica.

04/05/09

“Esta gripe durará lo que dure en los informativos”

Marc Siegel, especialista en gripe porcina; profesor de Medicina, Universidad de NYC.

La entrevista de Lluís Amiguet en la contra de La Vanguardia de hoy, 1 de mayo de 2009.

“Esta gripe durará lo que dure en los informativos”.

Tengo 52 años y he vivido y estudiado unas cuantas pandemias: esta es de las suaves. La gripe porcina este año es benigna en todas partes menos en los medios, que sí contagian una epidemia de miedo más virulenta que nunca. Soy judío. Tengo 3 hijos pequeños y ningún temor.

Hoy he llevado a mis tres hijos al cole como cada mañana y he notado que el conductor del autobús al que saludo cada día antes de que salga de ruta tenía ojeras y cara de preocupación…
… Me ha dicho que se sentía mal, que tenía miedo de tener la gripe porcina…

¿Qué le ha dicho usted?

¡Que, por Dios, se dejara de virus y cuidara de la vida de mis hijos descansando bien para conducir! Y que si yo tuviera la mínima duda sobre la posibilidad de un contagio, no dejaría que mis hijos fueran al colegio.

Un buen argumento.

El pobre hombre sufría hipocondría causada por los medios de comunicación y esa gripe del miedo me preocupa más que la porcina. Y la están alimentando los estados: ¿Por qué tiene que salir todo un jefe de Estado a hablar por la tele de una vulgar gripe?.

Es una oportunidad de lucirse.

Bastaría con un subsecretario; cualquier portavoz médico sería suficiente. Ese pánico irresponsable alimentado por las autoridades está causando mucho más daño que ningún virus y un enorme perjuicio económico en billones de dólares.

La economía mexicana está colapsada.
¡Y ni siquiera está claro que no viajar allí reduzca los contagios! ¡Pobre México! Mire, cuando uno va a México, la gripe porcina es, con mucho, la última en la lista de cosas por las que preocuparse.

¿Tan poco le preocupa esta gripe?

Es incluso más benigna de lo que imaginaba en un principio; está resultando suave: poco contagiosa y poco peligrosa.

Hay muertos.

Como cada año. Cada año la gripe causa miles de muertos sin que merezcan ni un segundo de televisión ni un titular ni siquiera en internet. Les pido que utilicen su circuito humano neuronal de la razón y el sentido común y bloqueen el centro neuronal del miedo que compartimos con los animales.

Ayúdenos, doctor.

Vayamos al epicentro de la pandemia: México DF tiene 20 millones de habitantes; pues bien: apenas ha habido un millar de casos.

Tal vez las autoridades mexicanas no han sido ni precisas ni eficaces.

¡Eso es otra barbaridad: afirmarlo alegremente así sin pruebas! ¡Qué linchamiento moral de todo un país sin más fundamento que los clichés y nuestra pretendida superioridad! Ya veremos quién se ha equivocado.

¿No cree que ha habido mala gestión de la pandemia en sus inicios mexicanos?

No lo sé. Simplemente no lo sé. Y tampoco creo que nadie lo sepa ahora mismo. Me parece injusto que se dé esa impresión sin contrastarla con datos. Lo sabremos más adelante cuando la pandemia no salga en la tele y ya sólo nos interese a los especialistas.

Tal vez sean miles los infectados y los contagios hayan sido ocultados.

Incluso si fueran cinco veces más de lo que han declarado las autoridades, seguirían siendo estadísticamente inapreciables: cinco mil contagios sobre veinte millones. Adecue su temor a esa estimación estadística.

¿Esta gripe no le parece preocupante?
Desde luego no debemos ignorarla: hay que monitorizarla, controlarla y seguir su evolución, pero es de las benignas: ni siquiera superará a la de Hong Kong de 1968.

¿Podría transformarse en muy dañina?
El virus puede evolucionar a peor: eso es posible, pero no entra dentro de mis pronósticos y he estudiado muchas gripes. Este virus no aguanta más de dos contagios y ya está debilitado. Es una pandemia suave.

Con cobertura mediática virulenta.

Eso sí es preocupante: la propagación instantánea del virus del miedo a través de los medios nos está perjudicando más que la gripe. Lo realmente nuevo en este virus es esa cobertura que internet ha convertido en instantánea: ¿cuántas veces al día oímos la palabra gripe o la leemos?
Así no hay quien la olvide.

Esta gripe, la del 2009, durará lo que dure en las teles, radios y portadas de internet y de diarios. Poco a poco los programadores y directores verán que no da audiencia y la relegarán a espacios secundarios y al final no darán nada sobre ella.

¿Porcina es el nombre adecuado?

Está claro que proviene de los cerdos. Esta mañana yo estaba en la tele cuando un ciudadano nos ha enviado un correo: “Dice usted doctor que esta gripe viene del cerdo, tiene similitudes con la gripe aviar y se contagia entre humanos: ¿Eso significa que los cerdos por fin van a volar?”.

Tiene gracia, pero no sé si ahora…

Al contrario: desdramaticemos. Sólo así eres capaz de actuar con acierto. El miedo es el que hace bajar la guardia. A ver: recuerde en todo momento que tenemos antivirales que funcionan y que estamos diseñando una vacuna sin problemas si es que al final hace falta. Más o menos como nos pasa cada año con las gripes.

¿Y si el virus se transforma y empeora?
En el peor de los casos, con quedarnos en casa un tiempo desactivaríamos con eficacia su propagación.

Se especula con un virus fabricado.

Si fuera un virus creado por terroristas sería más letal: se lo aseguro. Tampoco está concebido en un laboratorio multinacional: no sería tan benigno. No es tan diferente de otras gripes - muchas ni fueron noticia-de nuestra historia.

Virus histericus

Releo el último artículo del doctor Siegel en The Washington Post y me relajo, y al tiempo me indigno por la alarma que causa - tiene razón-ver a jefes de Estado dando noticia de una vulgar y benigna - me asegura-gripe. A Siegel, autor de Gripe: todo lo que necesita saber sobre la próxima pandemia (Amat), le preocupa más el otro virus, el del miedo, que nos cuesta billones en todo el planeta y que ha encontrado en la inmediatez de internet el mejor agente propagador del contagio. Entrevisto al doctor por videoconferencia en la red: me cuesta 0,30 céntimos. Imaginen lo barato que sale acongojarse cada treinta segundos por un nuevo rumor universal. Esa sí es una pandemia peligrosa.

El fin (provisional) del mundo.

Astillero

-El fin (provisional) del mundo
-Que siempre no
-¿Zombis o rebeldes?

Julio Hernández López
La Jornada
4 de mayo del 2009

El apocalipsis en puerta cedió paso a un progresivo apaciguamiento declarativo gubernamental que de cualquier manera pretende mantener vivo el virus del temor comunitario mediante la fórmula de los riesgos del repunte o de la necesaria convivencia” prolongada con el virus varias veces bautizado. Tal como muchos suponían, el hecho real del contagio peligroso fue convertido en una sobreactuación del calderonismo (estado médico de excepción) que pareció más bien destinada a esconder bajo la alfombra sanitaria los muchos destrozos políticos y sociales recientes y a fortalecer la constante búsqueda de un régimen policiaco y militar que suministre al ocupante de Los Pinos algo de la legitimidad larga e infructuosamente perseguida y algo de control, así sea por la fuerza extrema, de los procesos electorales y sociales que se le escapan de las manos.

Conforme pasan los días asoman con más nitidez tanto el perfil tramposo con el que se manejó una crisis sanitaria como las evidencias de que el desgobierno felipense desatendió en momentos claves los indicios de que se gestaba un problema grave de salud pública. La danza descompuesta de los números de la influenza en México contrastan con lo que sucede a escala mundial. Aquí todavía nadie sabe, nadie supo, mientras en otras partes del orbe los daños y el amedrentamiento son infinitamente menores.

La epidemia del miedo logró impactar la conciencia social y desplazó de toda lupa crítica los múltiples asuntos en que se iba enredando la administración calderonista. Las campañas electorales arrancan en medio de una desazón generalizada y con una incertidumbre inyectada para desplazar los pronósticos generalizados de que el partido en el poder tendría una derrota en la conformación de la próxima Cámara de Diputados y en algunas gubernaturas significativas. El secretario de acción electoral del PAN, Felipe Calderón, se asumirá mediáticamente como el comandante en jefe de la magnificada victoria heroica (las elecciones nacionales se han cubierto de influenza, podría decir el general michoacano) y a partir de ahora podrá encabezar redituables acciones de apoyo con dinero de préstamos internacionales a los ciudadanos y las empresas afectados por los paros laborales, en una especie de Oportunidades Prelectorales a Cuenta de Epidemias.

El fin (provisional) del mundo permitió medir la capacidad de reacción de los segmentos críticos de la sociedad mexicana y el grado de dominio que es posible establecer en los segmentos más despolitizados e ignorantes. La televisión se convirtió en un medio acrítico de transmisión del libreto de angustia médica documentada que los hombres del poder suministraron. En pocos casos hubo presión periodística para ofrecer al público algo más que la voz oficial. Si acaso, en Tercer grado de Televisa hubo ciertos niveles de confrontación de lo que en el estudio les decía el locutor de noticias médicas que oficialmente es llamado secretario de Salud, aunque esa misma postura demandante no era sostenida en las comparecencias oficiales que el médico guanajuatense Córdova ofreció diariamente, una de ellas especialmente dedicada al Canal de las Estrellas, para confirmar por la noche dónde está el verdadero poder público de México.

La inoculación del virus del miedo colectivo hace que las personas se concentren en su entorno inmediato y coloquen como prioridad la conservación de sus niveles habituales de vida (por bajos que sean) y rechacen todo lo que a política y discusión riesgosa se refiera. Uniformados por el amedrentamiento inducido, los ciudadanos se convierten en zombis electorales que, en el esquema de la división de los mexicanos que tan buenos resultados dio al calderonismo a partir de 2006, están dispuestos a rechazar inclusive mediante la violencia a quienes con discursos o acciones se opongan al estatus básico de protección que ofrece el poder constituido. Si es que el PAN logra remontar la derrota electoral que todo mundo le auguraba en el próximo julio, habrá que preguntarse si la doctrina del shock arrojó a los votantes a los brazos de la autoridad “firme”.
En medio de las especulaciones múltiples sobre el origen e intenciones del episodio A/H1N1, continúan navegando las versiones que apuntan a guerras bacteriológicas desatadas desde el imperio vecino, que ya no hará incursiones bélicas al estilo Irak, sino químicas y financieras (los préstamos como método de aherrojamiento de Estados fallidos) y a maniobras mercantiles de firmas trasnacionales productoras de medicamentos como Tamiflu, cuya venta reporta ganancias estratosféricas a personajes bushistas de la elite de la Casa Blanca y el Pentágono, como Donald Rumsfeld.

Y, ya para cerrar, las palabras de Marc Siegel, profesor de medicina de la Universidad de Nueva York que es especialista en gripe porcina, publicadas el pasado 1º en la contraportada del diario barcelonés La Vanguardia, bajo el título: “Esta gripe durará lo que dure en los informativos”: “Tengo 52 años y he vivido y estudiado unas cuantas pandemias: ésta es de las suaves. La gripe porcina este año es benigna en todas partes menos en los medios, que sí contagian una epidemia de miedo más virulenta que nunca”. Hay una “hipocondria causada por los medios de comunicación (...) y la están alimentando los estados. ¿Por qué tiene que salir todo un jefe de Estado a hablar por la tele de una vulgar gripe? Bastaría con un subsecretario; cualquier portavoz médico sería suficiente”. Además (la entrevista, hecha por Lluís Amiguete, puede encontrarse en www.wikio.es/news/Marc+Siegel) recuerda: “Cada año la gripe causa miles de muertos sin que merezcan ni un segundo de televisión ni un titular ni siquiera en Internet. Les pido que utilicen su circuito humano neuronal de la razón y el sentido común y bloqueen el centro neuronal del miedo, que compartimos con los animales”. ¡Hasta mañana, con los mexicanos viajando al extranjero como apestados!

Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx

02/05/09

Influenza: los nombres de los muertos.

Desfiladero
Influenza: los nombres de los muertos
Jaime Avilés

La Jornada
2-mayo-2009

Ante todo, el brote de influenza que ha cambiado la vida (y la muerte) del país, es una denuncia mundial del saqueo y la devastación que millones de mexicanos hemos sufrido despiadada y sistemáticamente a lo largo de los recientes 27 años y que hoy nos ha convertido en un foco de infección para la humanidad. Era lógico que ocurriera esto. No podía tener sino consecuencias catastróficas el ejercicio de una política irresponsable que empobreció a 100 millones de personas, día tras día, hasta no dejarle a las grandes mayorías hambrientas otra salida que la emigración o el narcotráfico.

Durante el sexenio de Vicente Fox, México recibió las más abundantes ganancias de su historia por la venta de petróleo en el exterior, pero no quedó absolutamente nada de eso: el grueso del dinero fue utilizado para devolver a los más ricos de los ricos los impuestos que habían pagado; el resto, la propina, está en las trancas y el estiércol de un rancho en Guanajuato, en las empresas de los hijos de Marta Sahagún y en las cuentas bancarias de los hombres y mujeres del régimen.

En cambio, aquí, no existe un solo laboratorio, ni siquiera en la UNAM, capaz de detectar la mutación de un virus como el de la influenza porcina, que tras el exterminio de cerdos ordenado por el fanatismo del gobierno de Egipto, ahora se llama A/H1N1, para que nadie culpe a nadie.
Como bien lo han documentado Enrique Galván Ochoa y Luis Linares Zapata en las páginas de este diario a lo largo de esta semana insólita, en México existía una empresa paraestatal denominada Birmex (Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México), que según su portal electrónico surtía “las vacunas, sueros, inmunoglobulinas y reactivos de diagnóstico que requieren los organismos públicos descentralizados de salud de los estados que integran la República Mexicana”, y que en los hechos fue desmantelada por Fox.

Antes de éste, Zedillo acabó con el Instituto Nacional de Higiene y con el Instituto Nacional de Virología, que se dedicaban a la investigación científica de las cepas virales y al diseño de vacunas para combatirlas. Hoy no tenemos nada de eso. Los primeros casos de influenza en la ciudad de México no fueron detectados, entre otras cosas, porque la Secretaría de Salud no contaba con herramientas para identificarlos. Y no fue sino hasta días después cuando la multiplicación de los contagios y los primeros decesos movieron al médico del régimen –el siempre limitado y titubeante José Ángel Córdova Villalobos– a enviar muestras clínicas a laboratorios de Canadá, para que desde allá nos hicieran el favor de avisar qué era lo que estaba provocando esta gripe desconocida.

El planeta entero está asombrado porque, 10 días después del terrorista mensaje de Córdova Villalobos el jueves de la semana pasada a las 11 de la noche, el “gobierno” (o lo que que sea) de Felipe Calderón todavía no ha revelado cómo se llamaba ni siquiera una de las víctimas fatales del virus de la gripe mexicana, como tarde o temprano esta plaga será recordada por la historia.
Después de un accidente aéreo, de un camionazo, de un terremoto, de una inundación, de un incendio, las autoridades suelen dar a conocer los nombres de los muertos. Pero en esta ocasión no lo han hecho y nadie sabe explicarse por qué.

No hace falta ser muy suspicaz para entender que si Calderón y su doctor se niegan a entregar esta lista de difuntos es porque ocultan datos claves que echarían por tierra su manejo del fenómeno mediante el pánico social. Por ello es fundamental que sepamos: cómo se llamaban los muertos, qué edad tenían, dónde vivían, cuál era su condición socioeconómica, a qué se dedicaban. En otras palabras, ¿en su casa contaban con agua corriente, excusado, regadera, piso de cemento y electricidad? ¿De cuántos miembros constaba la familia, cuántos dormían en un mismo cuarto, cada cuánto se bañaban? ¿Eran obesos, estaban desnutridos, cuántas veces comían al día, cuáles eras sus hábitos alimenticios? Al transitar por su barrio o pueblo, ¿pasaban cerca de criaderos de puercos, flotaba en el ambiente de su vida cotidiana excremento de aves o cerdos, trabajaban en contacto con vísceras de animales?.

Una sospecha muy extendida en la sociedad mexicana –y que tarde o temprano se esclarecerá– es que los muertos de este brote epidémico pertenecen a las capas más desprotegidas de la población, es decir, que estamos ante una nueva enfermedad de la miseria, y como en México hay más de 50 millones de personas en situación de pobreza extrema, las medidas que se han aplicado hasta ahora –cierre total de escuelas, de restaurantes y bares, de oficinas públicas, de cines y teatros, de gimnasios y albercas, etcétera–, lo que en realidad pretenden es aislar a los más pobres de los que no lo somos tanto y, por supuesto, de los ricos.

En un acto más de autoritarismo, Calderón ha instaurado por sus pistolas el secreto funerario, violando el derecho a la información no sólo de los mexicanos sino de toda la humanidad.
Mientras oculte datos elementales como los nombres de los muertos, el aparato del terror electrónico podrá seguir manipulándonos a sus anchas. ¿No será la hora de solicitar a nuestros amigos en todas partes una ola de solidaridad internacional en contra de esta forma de la censura? Exijamos la autopsia de esa franja de la sociedad mexicana que murió a consecuencia de esta gripe. ¿Tendremos que hacer plantones en el Zócalo, huelgas de hambre, bloqueos de carreteras o qué para que nos digan al fin cómo se llamaban los muertos?.

En el continente americano, México es uno de los países más grandes y ricos en recursos naturales, pero una peste más voraz, destructiva y mortífera que la influenza de los puercos –la de los políticos neoliberales del PRI y del PAN, la plaga de los Salinas y los Zedillo, de los De la Madrid y los Fox, al servicio de un puñado insaciable de millonarios–, nos ha convertido en un país más débil, indefenso y hambriento que Haití, que apenas ocupa la mitad de una isla en el Caribe, o que la pobre Honduras, bananera sin bananas. ¿Por qué lo hemos permitido, por qué hemos tolerado que nos hicieran caer tan bajo? ¿Acaso nos equivocamos cuando salimos a las calles con banderas blancas a frenar la rebelión de los indios de Chiapas?.

¿Por qué se alivian los que viven en mejores condiciones sanitarias? ¿Por qué han desatado la sicosis de que A/H1NI prefiere a los jóvenes entre 20 y 45? ¿Por qué nos hemos dejado convencer de ello si tampoco sabemos las edades de los muertos? Después de la campaña “López Obrador es un peligro para México”, después del fraude “haiga sido como haiga sido”, después de la violación de todas sus promesas empezando por la del empleo, después de la artificiosa guerra “contra” el narco para militarizar el país y tratar de afianzarse en el poder, a costa de la seguridad nacional junto con la de Estados Unidos, los mexicanos tenemos la claridad y la madurez necesarias para saber que Calderón es capaz de cualquier cosa: si un día se vistió de sargento para lanzar a las fuerzas armadas a una aventura trágica, ahora se pone la bata blanca de doctor para mantenernos en arresto domiciliario, sudando de pánico.

A raíz de esta gripe, dos nuevos objetivos aparecen en nuestra agenda ciudadana: exigir con todos los recursos a nuestro alcance que el “gobierno” (o lo que sea) entregue los nombres de los muertos, y movilizarnos por un cambio radical en materia de inversión para la investigación científica. Así como obligamos al espurio a construir una nueva refinería, ahora debemos luchar por nuevos laboratorios, y por la conservación de la filosofía, de la ética y de la estética entre las materias del bachillerato. ¡Basta, basta ya de una vez por todas, no soportemos un día más la tiranía de la ignorancia panista!.

La policía mexicana podrá vigilar sitios web y correos electrónicos con el fin de prevenir delitos

01/05/2009 - 14:06
IBLNEWS, AGENCIAS
El Senado mexicano aprobó la Ley de Seguridad para que a través de la nueva Policía Federal se realice espionaje telefónico y cibernético para prevenir delitos, siempre y cuando cuente con autorización de un juez.
Con 83 votos a favor, uno en contra y tres abstenciones la Cámara Alta aprobó el proyecto de decreto con el que se faculta a la Policía Federal, que cuenta con 30 mil agentes, a que actúe como "mando único” en todo el territorio mexicano en contra de la delincuencia organizada.
Con esta ley los agentes policiales podrán solicitar por escrito información confidencial a empresas telefónicas detalles de las llamadas de personas sospechosas de realizar delitos como extorsión.
También, la Policía podrá vigilar sitios web y correos electrónicos con el fin de prevenir conductas delictivas.
En tribuna el senador Felipe González, presidente de la Comisión de Justicia del Senado, avaló este proyecto al considerar necesario terminar con la corrupción y la impunidad.
Por ello, dijo, “les damos (a la Policía) elementos para que puedan actuar en todo el territorio, incluyendo todas las aduanas, dentro de los recintos fiscales, donde se ve mucha corrupción por la cuestión de las importaciones”.
El contenido de la minuta precisa que la nueva Policía Federal contará “con autonomía técnica y operativa” e investigará delitos bajo en coordinación con el Ministerio Público de la Federación.
También podrá recabar información en lugares públicos “con el apoyo de personas, medios e instrumentos y cualquier herramienta que resulten necesarias para la generación de inteligencia preventiva”. Los agentes policiales podrán ir vestidos de civil en operaciones encubiertas.
La ley ya había sido aprobada por los diputados, pero como los senadores le hicieron modificaciones deberá ser turnada a la Comisión Permanente del Congreso, conformado por un grupo de diputados y senadores.
México vive desde hace tres años una ola de violencia desatada por el crimen organizado, principalmente el narcotráfico, que pelea con bandas rivales el control de plazas no sólo para el trasiego de drogas hacia Estados Unidos sino también para delitos como tráfico de personas, robo de autos, secuestros y trata de personas.

Escucha a José Gutiérrez Vivó desde E.U.A.

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Lunes a Viernes 12:00 hrs./Hora del Centro

PRONUNCIAMIENTO DEL DESPIDO_CARMEN ARISTEGUI EN CASA LAMM/

Gerardo Fernandez Noroña llama a MVS a Restituir su lugar a Carmen Aristegui

Ultimos minutos de MONITOR 29 junio 2007

Entrevista a José Gutiérrez Vivó 10-sep-2010 con Carmen Aristegui 1/3

Entrevista a José Gutiérrez Vivó 10-sept-2010 con Carmen Aristegui 2/3

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Denise Dresser- Qué hacer para crecer 1/3

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TLATELOLCO: LAS CLAVES DE LA MASACRE. (DOCUMENTAL DEL DIARIO LA JORNADA)

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¿Qué dijo de la Madrid que no se haya sabido ya?

CALDERÓN, EL VERDADERO PELIGRO PARA MÉXICO.

ANABEL HERNANDEZ CON ARISTEGUI "LOS COMPLICES DEL PRESIDENTE" 1/2

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Genaro García Luna el intocable de Calderón

GUTIÉRREZ VIVÓ EN "ARISTEGUI" (CNN EN ESPAÑOL)

GUTIÉRREZ VIVÓ Y LIC. QUIJANO CON CARMEN ARISTEGUI, ULTIMA ENTREVISTA I

GUTIÉRREZ VIVÓ Y LIC. QUIJANO CON CARMEN ARISTEGUI, ULTIMA ENTREVISTA II

TABASCO Y LA LUNA (LAVERDAD SOBRE LO QUE OCURRIÓ)

FRAUDE MÉXICO 2006 (PELICULA COMPLETA)

Carmen Aristegui - El Petroleo; Lorenzo Meyer parte01

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LA DESNACIONALIZACIÓN DE PEMEX: DR. ALFREDO JALIFE RAHME

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